El ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad, y afecta a más de doce millones de personas cada año, sobre todo en países de ingresos bajos o medios.
Controlar la tensión arterial y llevar un estilo de vida saludable son dos ejemplos de estrategias de prevención basadas en la evidencia que han demostrado reducir el riesgo de ictus. En este artículo, repasamos la mejor evidencia clínica sobre la prevención del ictus.
Para saber más sobre cómo evitar un ictus, sigue leyendo este artículo.
¿Qué es un ictus?
Cuando el suministro de sangre al cerebro se interrumpe de forma repentina, el oxígeno y los nutrientes dejan de llegar a las células cerebrales. Esto es lo que ocurre durante un ictus. Estas células empiezan a morir en cuestión de minutos, por eso un ictus es una urgencia médica.
Existen dos tipos principales de ictus:
- Ictus isquémico (la mayoría de los casos): ocurre cuando un vaso sanguíneo se obstruye, normalmente por un coágulo o por acumulación de grasa (aterosclerosis).
- Ictus hemorrágico: ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe, provocando un sangrado en el cerebro.
El ictus y la hipertensión arterial
La causa más común de ictus en todo el mundo es la hipertensión arterial. El ensayo SPRINT descubrió que un control estricto de la tensión arterial sistólica (objetivo <120 mmHg) redujo notablemente los eventos cardiovasculares, como el ictus, en comparación con el control estándar (<140 mmHg) (1).
Análisis posteriores confirmaron que un control riguroso de la tensión arterial reduce la incidencia de ictus sin aumentar los eventos adversos graves cuando se supervisa de forma meticulosa (2). Es especialmente importante controlar la tensión arterial en casa con regularidad, reducir el consumo de sal y tomar la medicación antihipertensiva de forma constante cuando sea necesario.
Las herramientas digitales, como las aplicaciones para medir la tensión arterial y los monitores cardíacos portátiles, cobran cada vez más importancia en la prevención, ya que ayudan a los usuarios a controlar a diario factores de riesgo clave.
Presta atención a los detalles sobre los monitores cardíacos portátiles en el siguiente texto:
Reduce el colesterol y cuida la salud arterial
La aterosclerosis, que es la acumulación de colesterol y placa en las arterias, está relacionada con el riesgo de ictus. Los profesionales de la salud suelen recomendar a las personas con niveles elevados de colesterol LDL, también conocido como colesterol "malo", que modifiquen su estilo de vida antes de recurrir a la medicación.
A veces, pequeños cambios en tus hábitos diarios pueden tener un impacto significativo en la salud de tu corazón y tu cerebro, además de reducir tu LDL. Los estudios demuestran que simplemente adoptar hábitos más saludables puede reducir el riesgo de ictus, incluso sin tomar ningún medicamento.
Las directrices de prevención del ictus (2024) enumeran cinco hábitos importantes que pueden ayudar. Los enumeramos a continuación:
- Deja de fumar: dejar el tabaco reduce tu riesgo de inmediato.
- Mantente activo: haciendo al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana.
- Come bien: siguiendo una dieta de estilo mediterráneo o DASH.
- Controla tu peso: el sobrepeso puede duplicar tu riesgo de sufrir un ictus.
- Reduce el alcohol y aprende a gestionar el estrés: ambos factores pueden elevar la tensión arterial y perjudicar tu salud vascular.
Consulta nuestro artículo anterior sobre los beneficios de perder peso y dejar el alcohol.
- ¿Cómo puede perder peso alguien en la mediana edad?
- ¿Cómo influye la obesidad en la longevidad?
- ¿El alcohol te hace envejecer más rápido?
Haciendo hincapié en el punto número 1, la dieta es fundamental, ya que sólida evidencia clínica indica que unos hábitos alimentarios saludables pueden reducir el riesgo de ictus. Las dietas mediterránea, DASH e híbridas son muy prometedoras tanto para el corazón como para el cerebro. Consumir muchas verduras, frutas, cereales integrales, pescado y grasas saludables puede ayudar a mantener las arterias limpias y el cerebro despierto (4,5).
Lee nuestros artículos anteriores para saber más sobre cómo tu dieta puede mejorar tu salud en general:
- ¿Cuál es la dieta óptima para una longevidad saludable?
- El debate sobre las proteínas: ¿necesitamos más proteínas en la vejez o no?
- El impacto de los ácidos grasos omega-3 en el envejecimiento cerebral
- Alimentos antiinflamatorios: el secreto para la longevidad y una vida más saludable
¿Pueden los suplementos prevenir el ictus?
Los investigadores han examinado el impacto de suplementos como las vitaminas A, C, D y E, el ácido fólico y los minerales sobre los niveles de homocisteína; sin embargo, estudios relevantes indican que los beneficios no son consistentes ni evidentes (6).
Las mejores formas de prevenir el ictus son mantener la tensión arterial bajo control, tomar medicación cuando sea necesario, controlar los lípidos y cambiar de estilo de vida (3).
Los suplementos no pueden sustituir a la terapia médica, ya que la evidencia no respalda ese enfoque. Pueden ayudar como parte de una dieta saludable, pero no parecen ser muy eficaces para prevenir el ictus.
Antes de añadir cualquier suplemento a tu dieta, consulta siempre con tu médico.
Cómo prevenir el ictus
La mayoría de los ictus no son episodios repentinos. Ocurren cuando los hábitos poco saludables se mantienen durante mucho tiempo y dañan el corazón, los vasos sanguíneos y el cerebro. La buena noticia es que las revisiones médicas periódicas y los cambios en el estilo de vida pueden prevenir hasta el 80 % de los ictus (3).
Controlar la tensión arterial es la mejor forma de protegerte. La hipertensión arterial daña las arterias de forma silenciosa y es el principal factor de riesgo de ictus. Estudios clínicos, como el ensayo SPRINT, demostraron que mantener la tensión arterial sistólica por debajo de 120 mmHg puede reducir el riesgo de eventos cardiovasculares, como el ictus.
Es fundamental eliminar hábitos poco saludables como fumar. El tabaco acelera la aterosclerosis, espesa la sangre y duplica la probabilidad de sufrir un ictus isquémico. También deberías limitar el consumo de alcohol, ya que beber en exceso puede elevar la tensión arterial y aumentar la probabilidad de sufrir tanto un ictus isquémico como uno hemorrágico.
El ejercicio fortalece el corazón y los vasos sanguíneos y favorece el flujo de sangre al cerebro. Puedes reducir tu riesgo de sufrir un ictus en casi la mitad haciendo ejercicio moderado, como caminar o nadar, durante 30 minutos la mayoría de los días de la semana.
Una dieta de estilo mediterráneo o DASH, rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos, es buena para tus vasos sanguíneos y ayuda a mantener a raya el colesterol y los niveles de azúcar en sangre.
Estos beneficios provienen de la combinación de grasas insaturadas saludables, un alto contenido de fibra dietética, alimentos vegetales ricos en antioxidantes y un menor consumo de carbohidratos refinados, factores que en conjunto mejoran el perfil lipídico, favorecen la función endotelial, reducen la inflamación y promueven una tensión arterial y un control de la glucosa más estables (7,8,9,10).
Estos hábitos, sencillos pero poderosos, pueden cambiar tu salud a largo plazo. Cada comida saludable, cada paseo y cada día sin fumar añade protección a tu cerebro, lo que te ayudará a mantenerte lúcido, activo y libre de ictus durante muchos años.
Conclusión
Prevenir un ictus no es cuestión de suerte, sino el resultado de actuar con base científica. Desde el control de la tensión arterial hasta unos mejores hábitos de vida, cada paso aporta beneficios medibles, respaldados por décadas de investigación clínica. Los suplementos pueden complementar una dieta saludable, pero nunca deben sustituir a las intervenciones médicas y de estilo de vida que han demostrado su eficacia.
En definitiva, controlar tu tensión arterial, hacer más ejercicio, comer mejor y seguir los consejos de tu médico son cambios pequeños que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El cerebro no puede regenerarse como otros órganos. Es importante protegerlo desde el principio.
¡Empieza cuanto antes: los buenos hábitos marcarán la diferencia en tu camino hacia la longevidad!
Fuentes bibliográficas:
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- SPRINT Research Group; Lewis CE, Fine LJ, Beddhu S, Cheung AK, Cushman WC, Cutler JA, Evans GW, Johnson KC, Kitzman DW, Oparil S, Rahman M, Reboussin DM, Rocco MV, Sink KM, Snyder JK, Whelton PK, Williamson JD, Wright JT Jr, Ambrosius WT. Final Report of a Trial of Intensive versus Standard Blood-Pressure Control. N Engl J Med. 2021 May 20;384(20):1921-1930. doi: 10.1056/NEJMoa1901281.
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- Lakkur S, Judd SE. Diet and Stroke: Recent Evidence Supporting a Mediterranean-Style Diet and Food in the Primary Prevention of Stroke. Stroke. 2015 Jul;46(7):2007-11. doi: 10.1161/STROKEAHA.114.006306.
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